El ingenio de Ricardo Vega “por Amor al Arte”

Por Catalina Martínez Duarte

Jorge Ricardo Vega Casco, originario de Cuautepec de Hinojosa, es todo un artista, en el teatro, investigador y maestro en el fascinante cosmos de los títeres, creador, diseñador de personajes y constructor de artefactos prácticos, desmontables en escena, así como para su trasportación y protección.

Inicio en el teatro a los nueve años cursando la primaria en una escuela de religiosas en su lugar de origen, le dieron la oportunidad donde recibían misa, de presentar sus obras; continuando esporádicamente en la secundaria, en la Preparatoria número Dos de Tulancingo conoció a quien sería su primer maestro Anuar Jottar y facilitador con otros profesores de ese arte de talla nacional e internacional.

Para entonces su ser ya estaba cautivado por los escenarios, por lo que en la universidad su labor está dedicada a ese mundo, hasta que en el 2006 funda la compañía de títeres Ars Vita, tras hacer lo mismo con cinco grupos atrás como invitado, como ensoñación recuerda que: “mi pensamiento fue, tengo que hacer algo diferente, estableciendo que todo, ya fueran adquisiciones o pérdidas me haría cargo yo, adsorbiendo los gastos, terminé dando más de lo que recibía”.

Para Ricardo no importó, se fue haciendo de equipo de sonido, movilidad, materiales que estaban a la disposición de todos los integrantes de Ars Vita; entonces la creatividad brotó en otros sentidos llevándolo a ser el artesano en la hechura de títeres, con récords que van de un centímetro a tres metros y medio de tamaño en diferentes personajes en las modalidades de varilla, de sombra, guante e hilos y actualmente virtuales.

No conforme, ya que, trabajando duro sus presentaciones, iniciaron por Hidalgo, varios puntos del país y el extranjero, dio paso a la fabricación de escenarios y teatrinos: “fue en el 2007 cuando montamos la primera obra que fue la Leyenda de los Soles, éramos siete en escena, cuatro animadores, el representante, dos músicos y yo, viajábamos apretados y entendimos que todo tenía que ser más práctico, plegable, portable ahí es cuando empecé a diseñar y construir nuestro propio equipo”.

Primero los hizo como se necesitan, después uso métodos como el de análisis y síntesis, que es un proceso de ingeniería, ha investigado mecanismos para hacerlo más chico, menos volumen y peso, pero igualmente de impactante en las presentaciones de tal manera que los trasportan en valijas de reducido tamaño donde cabe todo de una obra, teatrino, sonido, artilugios o atrezzo y los títeres, que ya en escena ocupan más de tres metros de ancho y alto, todo está a la mano, ordenado, incluso para que una sola persona sea el artífice de una obra completa.

Así vino la otra inventiva del artista Vega Casco, empezó a trabajar con fierro y aluminio, por cierto, su taller es grande lleno de cosas que para unos serían de desecho, para él son piezas clave de sus diseños en el embalaje: “trajeron una obra muy importante a Pachuca, en ese festival nos invitaron a conocer al grupo de China que había traído su teatrino en barco, sus telones eran de seda, los baúles profesionales de madera y triplay, por dentro forrados de terciopelo”.

“En cuanto puede y hubo recursos compramos material, el resultado es que la maleta pesó 25 kilos, más los títeres, lo cargamos y dijimos en la vida, entonces se nos dio que construimos un tragaluz enorme, conocimos el policarbonato, resistente, de peso ligero, investigue cómo hacerlo caja, con protección con alfombra, estructura de aluminio”, siguió comprando una bordadora para personalizar las cajas que en general pesan seis kilos soportando mucho peso, también que los avienten desde las alturas, pueden tener usos múltiples, con ruedas, para transportar instrumentos o material delicado, que se conviertan en mesa, todo a la medida, con una experiencia de 20 años y misma duración de sus productos.

El ingenio de Vega Casco lo ha llevado a que sus diseños de embalaje profesional, como para el museo Casa de los Títeres de Monterrey, Nuevo León; que son a la vez valijas que módulos de exposición hasta con luces, 16 que se convierten en 32 que viajan en dos camionetas y permiten hacer la muestra itinerante.

También hay quien le hace pedidos especiales, porque van a muestras mundiales, por lo que el trabajo hecho por el cuautepequense anda por el planeta y por varios puntos del país, ingenio por amor al arte.

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