
Columna Balcón Político
Por Carlos Camacho
Si es por engrosar el curriculum, vale, pero si la pretensión del secretario de la Contraloría del Gobierno de Hidalgo, Álvaro Bardales Ramírez, es convertirse en el próximo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), sus posibilidades son casi nulas.
El funcionario de la 4T forma parte de una extensa lista de 92 aspirantes al cargo que ocupa David Colmenares, quien busca reelegirse para otro período de siete años y como bien dice el periodista Humberto Mussacchio, “la lucha se dirimirá entre quienes tienen capacidad para ocupar un cargo estratégico em cualquier gobierno y los ineptos y corruptos dispuestos a comportarse como siervos”.
Son demasiados los enlistados y pocos con reales posibilidades. Apenas ayer declinó a seguir en la lisa María de la Luz Mijangos, pese a ser una de las favoritas, lo que le permite ganar terreno a David Colmenares. Juan José Serrano, ex contralor de la CDMX es otro de los favoritos.
Natalia Téllez Orozco, magistrada de la sala anticorrupción del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, cercana a Raquel Buenrostro, secretaria Anticorrupción del gobierno federal, presiona para mantenerse en la contienda, a pesar de que jugó y perdió la elección del 2025 para ocupar un espacio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y por esa razón fue inhabilitada para participar en otros procesos semejantes por un año, plazo que vence el primero de junio próximo.
Edwim Meraz, auditor superior de la CDMX, es otro de los favoritos. Ganó su cargo con el voto mayoritario de Morena, logró 50 sufragios y sus adversarios se quedaron con dos y tres votos para su causa.
De él, resaltan su afición por las motocicletas y los relojes caros. Poco se habla de su perfil profesional.
En la prensa que circula por el país, se habla de estos perfiles, pero de nuestro paisano parece que nadie se acuerda o sabe de él en esas esferas de poder, por eso llama la atención su deseo de participar y buscar convertirse en el nuevo auditor superior de las Federación.
Sólo que traiga un as bajo la manga o saque el conejo de la chistera, de otro modo no se le ve posibilidad alguna de ganar la contienda a la que decidió inscribirse. Bueno, de que sumará esa experiencia a su curriculum, ni duda cabe.
Aclaración pertinente.
En la edición de ayer del Balcón Político, por un error atribuible al autor de esta columna, le fueron cambiados los apellidos al presidente del comité directivo estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Marco Antonio Mendoza Bustamante.
Por lo demás, nada cambia en el PRI, que sigue en caída libre y no se ve cómo modifique su rumbo de cara a los comicios del próximo año.
