
Tala, no; reforestación, sí; exige el pueblo
Por Arturo González Alanís
Afloró la indignación social en el municipio de Zimapán, por causa de la poda de árboles en inmediaciones de la zona conocida como Los Aguacates, en trabajos emprendidos por autoridades del ayuntamiento, a cargo del alcalde Hermilo Trejo Rangel, pero que no pocos habitantes consideron «mal planeados y ponen en riesgo a importante número de ejemplares».
Los trabajos comenzaron en la calle Comonfort de la cabecera, por parte del área de Servicios Públicos Municipales, justificando que se trataba de «una medida preventiva orientada a salvaguardar la seguridad de la ciudadanía, derivado de diferentes situaciones que representan un riesgo, particularmente de los avecindados».
En ese sentido, hicieron referencia a decenas de gruesas ramas que cruzan peligrosamente entre cables de energía eléctrica, lo cual podría ocasionar fallas en el servicio, cortos circuitos, variaciones de voltaje en casas y comercios u otro tipo de accidentes por la latente ruptura y caída del tendido eléctrico.
Lo mismo, mencionaron la presencia de panales de abejas entre los árboles, sobre zonas de tránsito continuo, lo cual también consideraron que representa riesgo diario tanto para peatones como automovilistas, y por lo cual también determinaron poner freno a esa presunta amenaza.
Igual informó la alcaldía que en acciones paralelas dieron inicio a una evaluación técnica relacionada con el estado general de los árboles, «con el objetivo de identificar condiciones estructurales, daños o debilidades que pudieran representar algún riesgo para la población, especialmente durante la temporada de vientos y lluvias».
Eso sí, aseguraron que la poda sería realizada «de forma responsable y controlada, procurando la conservación del arbolado y priorizando en todo momento la seguridad de las personas», mientras que en el caso de los panales subrayaron que actuarían con las medidas necesarias para evitar situaciones de peligro.
Sin embargo, las reacciones sociales no fueron favorables para la presidencia municipal, pues no pocos habitantes recordaron que ya está muriendo el emblático árbol de sabino de la cabecera, por causa de una poda mal ejecutada y falta de mantenimiento, por parte de la administración local anterior.
Con alrededor de 500 años de antigüedad, un tronco de casi cinco metros y altura de 25 metros, dicho árbol es el segundo más grande de su tipo a nivel nacional y el más grande del estado; se encuentra en avenida Centenario, en el parque público que lleva su nombre, El Sabino, pero lamentablemente ya está seco casi en su totalidad.
Debido a esa mala experiencia, lugareños consideraron que la poda recién emprendida podría contribuir a que también se sequen los árboles que aún existen en aquella zona de la cabecera de Zimapán, donde, por lo contrario, demandó la población que sea realizada una campaña de reforestación.
En reclamos vertidos en redes sociales, vecinos de la zona centro también pidieron explicaciones a la alcaldía en cuanto al retiro de los panales, pues no dejaron en claro qué acciones emprenderán para su rescate y en qué lugar serían reubicados, mientras otros consideraron que ni toquen a las colmenas «porque las abejas no atacan a nadie mientras no se les moleste».
En suma, pobladores de la cabecera consideraron importante la poda pero exigieron que sea realizada de manera adecuada y responsable, sin retirar más árboles en su totalidad, «porque son los pulmones y purificadores de aire para los habitantes de colonias del centro».
