
Por Miriam Camacho
En Hidalgo, como en gran parte del país, tener un trabajo no garantiza una vida digna, pese a la llegada de grandes consorcios y más de 171 mil millones de inversión anunciados para la entidad en los tres años que lleva este gobierno; los datos más recientes del INEGI (hasta marzo del 2025) confirman lo que miles de personas viven todos los días: la precarización laboral que no sólo persiste, sino que se agudiza.
Aunque la tasa de desocupación en México se mantiene relativamente baja (con 2.7 %), la subocupación afecta al 7.1 % de la población con empleo, esto significa que más de 4 millones de personas (muchas de ellas en estados como Hidalgo), necesitan más horas de trabajo o un segundo empleo para llegar a fin de mes. En redes sociales abundan testimonios de quienes deben combinar trabajos como repartidores, asistentes administrativos o vendedores ambulantes, sin acceso a seguridad social ni descanso.
Uno de los datos más representativos es que cuatro de cada diez personas ocupadas en México ganan el equivalente a un salario mínimo o menos, aunque a nivel nacional este grupo disminuyó ligeramente respecto al año pasado, aún representa el 39.4 % de la población ocupada. En estados con alta informalidad como Hidalgo, este porcentaje podría ser mayor, considerando que más del 68 % de los trabajadores hidalguenses están en la informalidad, según estimaciones basadas en datos del INEGI.
Otro reto importante es el del primer empleo pues en la entidad los jóvenes recién egresados se enfrentan a una barrera histórica: “Experiencia mínima de dos años”, una exigencia común en vacantes que apenas ofrecen entre 6 mil y 9 mil pesos mensuales, ante este panorama, muchos optan por colaboraciones esporádicas, emigran a otras entidades en busca de mejores condiciones o inician un emprendimiento informal. Lamentablemente este último sin conocimiento, estrategia ni capacitación por lo que regularmente se suman a la cifra de micro empresas muertas en menos de dos años.
El auge de la informalidad.
En mayo de 2025, el 54.9 % de la población ocupada a nivel nacional trabajaba en condiciones informales porque es más redituable emprender en el comercio, por ejemplo, sin pagar impuestos, sueldos ni locales mientras valoran si es conveniente. En Hidalgo, esa tasa supera el promedio nacional, lo que implica que más de la mitad de quienes trabajan lo hacen sin contrato, sin prestaciones, sin seguridad social y, muchas veces, sin un ingreso fijo.
Doble jornada, doble desgaste.
Historias de trabajadores hidalguenses que deben tener dos o más empleos para reunir entre 10 mil y 15 mil pesos mensuales se han vuelto frecuentes. Esto no solo reduce su calidad de vida y su tiempo de esparcimiento o familiar, sino que también pone en riesgo su salud física y mental.
“Trabajaba en una escuela particular al sur de Pachuca, entraba a las 7:00 am todos los días y salía 3:30 pm , pero había días de guardia, en los que debía quedarme hasta que el último alumno se retirara (sin pago por horas extras)”, en ocasiones salía hasta después de las 5:00 pm y de ahí, se dirigía a un local a hacer turno vespertino para terminar su día laboral a las 8 pm y lograr un sueldo conjunto de 13 mil pesos al mes; descansaba sábado y domingo pero no le era suficiente ni el tiempo para reponerse ni el sueldo de ambos trabajos para su manutención.
Así era el día a día de Erik Elizarrarás con más de 14 años como profesor de inglés en diversas escuelas, pero en este ciclo escolar le rescindieron contrato y tendrá que buscar otras opciones para poder sostenerse, su situación laboral tampoco era la mejor pues firmaba contrato cada año para no generar antigüedad, no contaba con seguro social ni demás prestaciones y era de los muchos hidalguenses que aguantaba por no tener más y mejores opciones.
Aunque programas estatales y federales han impulsado ferias del empleo y apoyos al emprendimiento, la falta de trabajos formales y bien remunerados sigue siendo el problema estructural. Los analistas coinciden en que se necesita más que “capacitación exprés”: hace falta inversión, planificación regional y políticas de largo plazo que apunten a la formalización y a la generación de empleos con salario justo.
Jornadas laborales que afectan todo.
Un estudio reciente (Occupational and Environmental Medicine) destacó que las largas jornadas laborales generan agotamiento emocional, ansiedad y riesgo de depresión, además, la Organización Internacional del Trabajo y la OMS estiman que más de 745 mil personas mueren al año por sobrecarga laboral, incluyendo accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas, según la WHO/ILO, trabajar más de 55 horas semanales se asocia con un 35 % más riesgo de accidente cerebrovascular y 17 % más riesgo de fallecer por enfermedad cardíaca, así como mayor incidencia de fatiga, insomnio e interrupciones del sueño.
Cifras y posturas institucionales.
Los números son alentadores, en mayo de 2025, Hidalgo alcanzó el mayor número de trabajadores registrados en el IMSS, dato histórico con 289 mil 428 personas aseguradas, estos datos por encima del promedio nacional de 0.8 %. Por otro lado, la tasa de desocupación disminuyó de 2.0 % a 1.7 % entre febrero de 2024 y febrero de 2025 por lo que Hidalgo se mantiene entre las seis entidades con menor desempleo en México, por debajo del promedio nacional (2.5 %).
Con la llegada de tantos miles de millones en inversión, la propuesta es generar 117 mil empleos formales, según lo expuesto por el gobernador Julio Menchaca Salazar; por su parte, el Secretario de Desarrollo Económico (SEDECO), Carlos Henkel Escorza ha señalado que la entidad se coloca como el cuarto estado con mayor crecimiento real del PIB en los últimos tres años, pero el secretario del Trabajo, Óscar Javier González Hernández, ha sido más realista pues ha declarado: “el talento de las y los hidalguenses está presente; lo que se necesita son más espacios y oportunidades para que lo demuestren”, sobre el desempleo añadió que “el objetivo es que se desarrollen profesionalmente y vean reflejado el fruto de su trabajo en sus ingresos económicos.”
Y en efecto, la inversión llega, las necesidades de mano de obra y los sueldos competitivos también, el problema es que los hidalguenses no han sido preparados para ser ese recurso necesario para las empresas, y la constante sigue siendo empleo temporal de obreros para las construcciones y puestos directivos para recursos humanos foráneos, por falta de capacitación de los locales en áreas estratégicas.
Aunque se habla de récords en empleo, persiste una informalidad del 70 %, lo cual sugiere que los empleos creados son mayoritariamente operativos, además, la información oficial no detalla qué porcentaje de puestos de alta dirección son ocupados por hidalguenses respecto de los disponibles para personal foráneo.
