Crece Rezago en Hábito por la Lectura en Hidalgo

La entidad se situó por debajo del promedio nacional con un escaso interés por contenidos escritos.

Por Ignacio García

En Hidalgo, en promedio, sólo el 12 por ciento de la población joven de entre 18 y 29 años de edad, lee con frecuencia entre tres y cuatro libros al mes, lo que representa un incremento en cuanto al rezago de personas lectoras en el estado con respecto a lo que se reportó en la última década, de acuerdo con datos desagregados del Módulo de Lectura del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El reporte federal reveló que Hidalgo se ubicó por debajo del promedio nacional que se situó en el 15 por ciento de la población joven con hábitos de lectura, por lo cual cada vez hay más personas que leen menos por placer, entretenimiento o diversión, mientras que el promedio de lectura al año en el estado es de 1.5 libros por año.

De acuerdo con el Módulo de Lectura, el nivel de lectura en el estado se concentra más en los municipios rurales, mientras que en las mujeres hay mayores tendencias de hábitos de lectura que en los varones, pues representa 52 por ciento y 48 por ciento, respectivamente.

De la misma manera, el estudio reflejó que el interés por la lectura entre los jóvenes se genera principalmente por novelas juveniles, así como cuentos y textos de fantasía, mientras que novelas clásicas se encuentran entre los menos consumidos a nivel estatal.

Juan Manuel Mendoza Cruz, académico de Literatura Universal Contemporánea de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reconoció que hay deficiencias graves en los hábitos culturales de la población joven, principalmente por la ausencia de este tipo de prácticas desde la niñez, ya que en los primeros años de la infancia se desarrollan actividades permanentes en el crecimiento humano, como la lectura.

Sin embargo, las autoridades educativas a nivel básico no han implementado acciones específicas para fomentar el hábito de la lectura entre los escolares, lo que se refleja en resultados negativos en cuanto al hábito de la lectura de la población joven que padece de estrategias entre los docentes para incentivar este tipo de prácticas.

El docente especializado en Literatura comentó que los bajos niveles de lectura entre los jóvenes es un problema que las autoridades estatales, federales y municipales no han atendido por medio de una política pública orientada a modificar el paradigma de consumo de contenidos.

Asimismo, consideró fundamental generar hábitos de lectura entre la población de escasos recursos económicos, debido a que no se han generado acciones específicas para lograr una nueva perspectiva de consumo de libros que mejoran la comprensión lectora, aumentan la cultura y el vocabulario, así como de la visión integradora de la formación de los seres humanos.

Por su parte, Adriana Godínez Martínez, gestora cultural independiente que fomenta el hábito de la lectura en la población, refirió que se han diseñado algunas estrategias para fomentar el hábito de la lectura, pero cada vez hay menos bibliotecas y están en el abandono, aunado a que los municipios no se implementan acciones para promover estas prácticas.

La activista aseveró que hay una corresponsabilidad entre los padres de familia, docentes y autoridades escolares para generar acciones específicas para que más menores de edad comiencen con la lectura, de modo que en la adolescencia y juventud se convierta en una práctica frecuente.

“Hemos observado que hay ausencias de hábitos de lectura, donde los menores están cada vez más tiempo en una pantalla, pero no necesariamente consumen lecturas didácticas o relevantes”, expresó la gestora cultural, quien lamentó que las autoridades municipales delegan esta responsabilidad a la Secretaría de Cultura estatal y ésta a su vez a los ayuntamientos.

También consideró que el tiempo que destinan los jóvenes en el entorno digital podrían consumir libros digitales, no obstante, los niveles de comprensión lectora son los más bajos en cuanto a temas que pueden ser relevantes para su formación educativa y posterior práctica profesional.

Aidé Reséndiz, vendedora independiente de libros, reconoció que las ventas de libros en el país no son redituables, pues México no es una nación que se caracterice por este hábito, por lo cual el vocabulario de un sector significativo de los jóvenes es limitado, dadas las carencias formativas que se derivaron de la ausencia de espacios de consumo más complejos que permitieran que los infantes tuvieran acceso a contenidos relacionados para sus distintos intereses sin que fuesen considerados como obligatorios como en el caso de las tareas escolares.

La Secretaría de Cultura federal reveló que los niveles de lectura entre los jóvenes en Hidalgo son de los más bajos, sólo por encima de entidades como Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Tabasco y Tlaxcala, que se situaron también como los estados con los indicadores más bajos en la denominada prueba Planea que desarrolla la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Esta organización internacional detalló que México se ubicó en el último lugar entre las 32 naciones que forman parte de la misma en cuanto a los niveles de comprensión lectora, así como entre la población con menos personas con interés real por la lectura.

Mientras que en países como Alemania o Japón, donde el nivel de lectura supera los 45 libros por año, en México se leen menos de dos ejemplares anuales, lo que demuestra niveles de adquisición de conocimientos y competencias más bajas que en las naciones más desarrolladas.

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