
Columna Balcón Político
Por Carlos Camacho
El Hidalgo pasó de noche la celebración de los 97 años de existencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se debate entre la vida y la extinción, merced a la dramática caída en las preferencias de los millones de militantes que lo mantuvieron en el poder por casi un siglo.
Lo más que se supo es que hubo una invitación al comité directivo estatal, para llevar gente a un evento que se desarrollaría en la sede nacional de ese partido. Nada más.
Lejos han quedado las grandes celebraciones, con bandas musicales, matracas, tamboras y vítores a los jefes momentáneos del otrora llamado “partidazo”, “aplanadora”, “invencible”, calificativos que ahora ostenta el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que llegó para arrebatarle cuadros, votos y poder a partir del 2018.
Si en el país, el PRI se ha reducido a su mínima expresión y en tierras donde antes reinaba, hoy no son más que un mal recuerdo, en Hidalgo la cosa no pinta mejor y la más reciente encuesta pública que da ventaja a Morena para las elecciones del 2027 y 2028, es benévola con el tricolor pues le da un 14 por ciento de preferencias electorales, lo que contrasta con los seis puntos que alcanza a nivel nacional.
En el plano nacional, cuatro figuras detenten el control del partido y se reparten los espacios de poder en el Congreso de la Unión, las cámaras locales y los municipios que aún conservan.
Se trata de los senadores Alejandro Moreno Cárdenas (Alito) y Carolina Viggiano Austria; el diputado federal Rubén Moreira Valdéz y el también senador Manuel Añorve. Ellos deciden todo en el país.
Prueba de ello, es que, en Hidalgo, la senadora y ex candidata al gobierno estatal, Carolina Viggiano decidió que el presidente del comité directivo estatal, fuera el tulancinguense, Marco Antonio Mendoza Bustamante, a quien también hizo diputado local vía lista de candidatos de representación proporcional, y ya perfila como seguro candidato al gobierno, para los comicios del 2029.
También colocó como presidenta del comité municipal en la capital hidalguense, a la senadora suplente, Edna Gerandina García Gordillo, quien tiene la nada fácil tarea de recuperar militantes y presencia de su partido en una entidad hoy teñida de guinda.
Si a nivel nacional, el PRI tiene apenas 37 escaños de 500 en la Cámara de Diputados Federales, 13 de 128 senadores, además de gobernar sólo Coahuila y Durango, en Hidalgo apenas si cuenta con dos diputados locales, y eso plurinominales y gobierna sólo el municipio de El Arenal.
En junio del 2024 el PRI pasó de gobernar 32 municipios a quedarse sólo con El Arenal, y eso con un candidato que se impuso a las decisiones cupulares encabezadas por la senadora Viggiano Austria.

En enero del año pasado, el presidente estatal Marco Antonio Moreno, anunció la renovación de 40 de los 84 comités municipales, muchos de ellos cerrados tras la debacle del 2024.
Su último descalabro nacional, fue la derrota sufrida el 2024 por la primera mujer candidata, postulada por sus adversarios históricos, PAN y el desaparecido PRD, Xóchitl Gálvez Ruiz, quien logró apenas el 27.4 por ciento de la votación total y fue derrotada por la candidata de Morea-PT-PVEM, Claudia Sheinbaum Pardo.
Hoy, a sus 97 años, el PRI se debate entre la vida y la muerte, con una militancia cada vez menor, que en agosto del 2023 sumaba un millón 411 mil 899, que contrastan dramáticamente con los alrededor de 10 millones que se sumaron a Morena, para convertir a ese movimiento en la fuerza política que durante muchos años ostentó el PRI.
