En la Policía de Hidalgo, ni Mando, ni Coordinado

Columna Balcón Político

Por Carlos Camacho

Allá una presidenta que le quita una patrulla a sus policías para convertirla en “auto particular” para su esposo; acá un alcalde que usa a los uniformados para sacar de la presidencia municipal al personal afín a su adversario político en la Asamblea Municipal, en otro punto, una presidenta que “estrena” su cuarto jefe de la policía local y en otro más el nombramiento del nuevo jefe de seguridad pública municipal.

Mientras, en Pachuca, el secretario de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), Salvador Cruz Neri, quien llegó a Hidalgo, precedido de una denuncia por violencia familiar en el bajío, aprovecha el foro de la conferencia mañanera, de cada lunes, en el palacio de gobierno, para evidenciar sus diferencias con el titular de Seguridad Pública del municipio de Pachuca, Juan Manuel Ayala Guarro, a quien amaga con quitarle el “mando coordinado”.

Esa figura que se creó para que las policías municipales en los 84 ayuntamientos, estén bajo la dirección del titular de la SSPH, algunos municipios se han resistido a sumarse a ese bloque. Sus razones tendrán.

Y así, Actopan, Tula, Francisco I. Madero, Tizayuca y otros más, muestran en los hechos que están más preocupados por sus intereses sea grupales o personales, que en atender sus tareas sustantivas: brindar seguridad a la ciudadanía y reducir la creciente ola de delitos en sus demarcaciones.

Resultaría difícil creer que las declaraciones del titular de la SSPH fueron espontáneas y no producto de una estrategia que, en principio, apuntaría al relevo de Ayala Guarro, de la policía municipal de Pachuca, cargo al que llegó en el 2023 cuando gobernaba, Sergio Baños Rubio, el ex priista y luego integrante del Grupo Político Independiente (GPI), invento del ex gobernador Omar Fayad Meneses.

Lo cierto es que mientras las cabezas de los grupos encargados de la seguridad pública, en el estado y en los municipios, se disputan jerarquías y espacios de poder, los delincuentes siguen operando con total impunidad.

De hecho, ese lance de Neri Sosa, no pudo haber ocurrido sin el permiso de su jefe político y administrativo, porque tampoco se creería que tenía la intención unipersonal de dañar la figura del presidente municipal, Jorge Hernández Reyes, quien tiene en otros frentes a sus detractores.

Por lo pronto, de este capítulo, ayer hubo reunió entre Salvador Neri y Jorge Reyes, mientras que Ayala Guarro, se hizo el aparecido “cumpliendo con su deber” en el barrio de Cubitos, para prometer lo que no ha cumplido: mayor seguridad para los pachuqueños.

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