
Por Carlos Camacho
Ayer, el gobierno federal dio a conocer una baja en la violencia y los homicidios dolosos en el país y según sus indicadores, la reducción fue del 40 por ciento en lo que va del sexenio que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo.
De septiembre del 2024 a diciembre del 2025, la cifra pasó de 86.9 casos a 52.4, lo que equivale a 34 homicidios dolosos menos por día y así, México quedó fuera del top 20 de los países con más asesinatos, según datos del Banco Mundial.
Las cifras, sin duda, son muy alentadoras, pero es difícil que el entusiasmo invada a los vecinos de aquellos municipios de nuestro estado, donde se han cometido homicidios dolosos en los días recientes, particularmente en Tula de Allende, convertido hoy en el epicentro de ejecuciones que el gobierno atribuye a disputas entre grupos del crimen organizado por el control de la plaza.
Hidalgo no aparece en el mapa de los estados que entre el 2024 y 2025 redujeron el número de homicidios dolosos.
En esa lista están: Baja California (27.5 por ciento), Zacatecas (71.1 por ciento), Jalisco (33.3 por ciento), Edomex (32.5 por ciento), Chiapas (58.6 por ciento), Quintana Roo (36.8 por ciento), San Luis Potosí (53.3 por ciento), Tamaulipas (42.6 por ciento), Nuevo León (52.7 por ciento) y Coahuila (31.3 por ciento).
Con las cifras del gobierno mexicano, se supo que, en el 2025, siete entidades federativas concentraron el 50.5 por ciento de homicidios dolosos en el país:
Guanajuato (10.9 por ciento), Chihuahua (7.7 por ciento), Baja California (7.3 por ciento), Sinaloa (7.1 por ciento), Edomex (6.5 por ciento), Guerrero (5.6 por ciento) y Michoacán (5.4 por ciento).
En tanto, los medios de comunicación locales ya reportan cierre de comercios, intranquilidad y creciente percepción de inseguridad en Tula de Allende, debido al alarmante número de ejecuciones cometido al final del 2025 y principio de este naciente 2026.
