Denuncian ecocidio por tala clandestina en la Huasteca

 En caso de continuar esta práctica, en los próximos diez años se perderá casi la mitad de las zonas forestales.

Por Ignacio García

Integrantes de diferentes organizaciones civiles defensoras del medio ambiente denunciaron que se ha presentado un ecocidio en distintos municipios de la Huasteca hidalguense por la tala clandestina desmedida, lo que ha provocado una reducción de flora y fauna.

Angélica Bustamante Delgadillo, integrante del colectivo Todos Por la Huasteca, refirió que en los últimos tres años han observado que se incrementó la tala clandestina en los municipios de Huejutla, San Felipe Orizatlán, Jaltocán, Atlapexco, Huazalingo, Xochiatipan, Huautla y Yahualica, donde se ha perdido casi una tercera parte del territorio forestal.

La activista señaló que desde que comenzó la pandemia de Covid-19 se incrementó la tala ilegal de árboles en la zona boscosa de la región, por lo cual aseveró que las autoridades federales no efectuaron las acciones preventivas correspondientes y esta práctica se ha realizado de forma impune sistemáticamente.

De acuerdo con la defensora ambiental, han interpuesto denuncias ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pero hasta el momento ninguna persona ha sido detenida por las autoridades federales, por lo que acusó que existe indiferencia por parte de las instancias ambientales para regular y sancionar estas acciones.

De la misma manera, enfatizó que estas prácticas se incrementaron con el confinamiento causado por la contingencia sanitaria, por lo cual temen que este ecocidio impacte en el medio ambiente, pese a que la Huasteca es una de las regiones con mayor riqueza de flora y fauna en la entidad, donde se concentran la mayor cantidad de especies endémicas.

Por su parte, Josué Velázquez Hernández, fundador del colectivo “Huasteca Viva”, también expresó que la Profepa ha sido omisa en el cumplimiento de sus obligaciones y los pobladores se han reunido para defender al medio ambiente, no obstante, han sufrido amenazas y agresiones por parte de los grupos de talamontes que están armados.

El activista enfatizó que hay un ecocidio permanente que ha degradado la cantidad forestal de la región durante los últimos años, por lo que incluso han documentado que se han cazado especies exóticas como tigrillos, ocelotes, venados, armadillos y osos hormigueros o se han capturado para su venta en el mercado negro.

“Se ha tratado de una problemática que nadie ha querido asumir, pero vemos que en redes sociales ofrecen los animales que se cazan aquí y cada vez hay menos”, dijo el defensor ambiental, quien reprochó que los talamontes actúan en total impunidad sin la intervención de las autoridades federales.

“Creemos que por esta causa especies como los jaguares han disminuido y sólo pensamos que hay algunos ejemplares, pero en realidad no tenemos la certeza”, lamentó el también biólogo, quien aseveró que estos delitos no han sido atendidos y las acciones de tala de árboles siguen en ascenso.

Jonathan Job Morales, presidente de Biofutura, también coincidió en que se necesita la colaboración de las autoridades municipales y estatales para atender el problema de la deforestación causada por la tala ilegal y la caza de especies endémicas, por lo que se trata de un problema que debe ser soportado.

El activista consideró que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales federal (Semarnat) debe destinar un presupuesto específico para contar con más inspectores en la zona boscosa de la Huasteca que representa uno de los principales pulmones de la entidad.

Asimismo, expuso que los inspectores deben colaborar con la policía municipal y estatal, ya que sus actuaciones son diferenciales y por ello no hay coordinación para mejorar la atención y las denuncias por la tala ilegal de árboles en los municipios de la Huasteca.

De acuerdo con datos de la Semarnat federal, en la Huasteca se talan principalmente especies de encinos, abetos y algunos tipos de pinos que son los más empleados para su tratamiento en el mercado negro, siendo una de las regiones más afectadas por este tipo de ilícitos.

El anuario forestal de la Semarnat reveló que en la entidad se ha presentado una reducción significativa de la zona forestal de la Huasteca, misma que ha perdido el 30 por ciento de su extensión en las últimas dos décadas, por lo que el bosque templado está al borde de la extinción tanto por la tala ilegal como por el cambio de uso de suelo.

Además, en Hidalgo hay un déficit de inspectores de la Semarnat que se encargan de revisar las áreas naturales de la entidad y esta escasez se acrecenta en los municipios de la Huasteca, donde se ha destinado una menor cantidad de personal encargado de vigilar y resguardar los espacios naturales.

Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), en caso de continuar esta tendencia de deforestación, en la siguiente década la región de la Huasteca perderá alrededor del 45 por ciento del total de las zonas forestales naturales, aunado a que las poblaciones de flora y fauna se reducirán en más de una tercera parte.

Esta situación se incrementará en el resto del estado, aunado a que aumentará la escasez de agua, debido a la reducción significativa de los recursos naturales existentes, por la ausencia del arbolado en una de las zonas con mayor biodiversidad en el territorio estatal.

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