Los Jóvenes ya no Quieren Casarse, Prefieren Viajar

Baja Tasa de Nacimientos.

La entidad se ubicó por debajo del promedio nacional en cuanto a la tasa de natalidad.

Por Ignacio García

En Hidalgo durante la última década, la tasa de matrimonios y de natalidad ha mostrado una tendencia a la baja, pues cada vez los jóvenes optan por no casarse, al mismo tiempo que los nacimientos han disminuido conforme al promedio que habían mantenido al cierre del siglo pasado, de acuerdo con datos comparados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Consejo Nacional de Población (Conapo).

El reporte del Inegi detalló que en 2023 se reportaron ocho mil 769 matrimonios, lo que implicó una tasa de 3.96 enlaces por cada cien mil habitantes mayores de 18 años de edad, por lo cual Hidalgo se situó en el cuarto lugar a nivel nacional entre las entidades con la menor tasa de uniones.

De acuerdo con el Inegi, Hidalgo sólo se ubicó por encima de Puebla, la Ciudad de México y Tlaxcala, mientras que el promedio nacional fue de 5.6 por ciento por cada cien mil habitantes mayores de edad, lo que representó un retroceso de 0.1 punto porcentual con respecto a 2022.

Aunque la tasa de divorcios se ubicó por debajo de los matrimonios, entre las nueves generaciones el interés por conformar un enlace legal ha descendido de forma significativa, por lo cual ha crecido el interés por otras formas sociales de relaciones como el concubinato.

Asimismo, la tendencia de matrimonios por la vía civil se mantiene ligeramente por encima que los enlaces religiosos, ya que se ha convertido un modelo de enlace que ha caído de forma más significativa entre las nuevas generaciones que han dejado de interesarse en los matrimonios, según el Inegi.

Por otro lado, la tendencia de nacimientos también ha caído, ya que en 2024 se registraron 43 mil 964 nacimientos en el estado, lo que significó una tasa de 13.47 alumbramientos por cada cien mil habitantes, lo equivalió a que la tasa de fecundidad fue de 1.62 hijos por cada pareja, la menor desde que el Conapo comenzó a registrar esta tendencia en 1992.

Según la institución federal, el ritmo de nacimientos ha mostrado una caída significativa en las últimas décadas, asociado a diferentes factores como la precariedad laboral y económica en la que se encuentran las personas, el uso de métodos anticonceptivos y los intereses profesionales y de vida de los jóvenes.

El Conapo alertó que en 2010 la tasa de nacimientos era de 2.3 hijos por cada pareja, pero en 2020 descendió a 1.7 hijos y para 2024 fue de 1.6 hijos, por lo que proyectó que se mantendrá en ese ritmo descendente hasta 2050, cuando se reportarán por debajo del promedio nacional de crecimiento demográfico que estará por debajo de 0.8 hijos por cada pareja.

La tendencia de nacimientos se ha reducido en los entornos urbanos, donde la mayoría de los jóvenes han optado por tener hijos a una edad avanzada, ya que pasaron de tener 27 años como edad promedio de inicio de la fecundidad en el estado al inicio de este siglo a 35 años de edad en 2024.

También en los municipios rurales la tendencia de los nacimientos ha sido menor, se ha desacelerado, aunque el promedio de hijos por familia es ligeramente mayor que en los centros urbanos, donde tienen 1.9 hijos por pareja, loque representa también el nivel más bajo de concepciones.

Juan Daniel Canales Vega, investigador en Estudios de Población de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que el fenómeno de nacimientos a la baja impactará en la capacidad del Estado en los próximos años para garantizar la producción y desarrollo económico.

El académico sostuvo que la baja tendencia de nacimientos se debe a distintos factores como la precariedad laboral en la que se encuentran las personas, es decir, los bajos salarios provocan un empobrecimiento en la forma de vida de las nuevas generaciones, aunado a que consideran que esto limita su capacidad de desarrollarse profesional y laboralmente.

El también integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) consideró que también la tendencia de matrimonios como parte de los contratos sociales tradicionales se han modificado, ya que son percibidos como formas de enlaces rebasadas que han dejado de ser relevantes y significativas.

De la misma manera, reiteró que en los próximos años se podría afectar el crecimiento económico de México, pues es una situación que se ha comenzado a observar en diferentes países, donde la crisis de natalidad ha obligado a los gobiernos a tratar de incentivar los nacimientos para pagarle a las parejas para que tengan hijos.

Afirmó que el fenómeno de la migración podría estar acompañado con esta tendencia de cambios significativos que se ha observado en diferentes regiones del mundo y que podría replicarse en México, ya que seguirá la tendencia decreciente de nacimientos en el estado y el país, donde habrá cada vez menos alumbramientos.

Sobre esto, Vanessa García Gómez, joven de 23 años de edad habitante de Pachuca, relató que no está interesada en casarse ni tener hijos, ya que aseveró que preternde dedicarse a su vida profesional, seguir estudiando y viajar por el mundo, pues casarse no está en sus planes.

“Para mí, no es importante casarme ni tener hijos, yo quiero hacer otras cosas, dedicarme a mí y viajar, que es lo que más me gusta”, narró la joven, quien afirmó que la mayoría de las personas de su edad piensan de forma similar y muy pocos de sus conocidos tienen la intención de casarse y tener hijos.

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