
Por Catalina Martínez Duarte
Es el único elemento químico encontrado en América Latina, en específico en tierras hidalguenses, está en el lugar 23 de la tabla Periódica, y, del mismo municipio de la fundición “La Encarnación” está hecha una parte de los cimientos de la Torre Eiffel; esta importante parte de la historia se encuentra en el Museo de Minería ubicado en un edificio de 157 años, en Zimapán.
Un estado que no deja de sorprender por tantas riquezas en varios sentidos; en ese territorio en el que esta la Sierra Gorda y parte del Valle de Mezquital, están esas grandezas, no sólo de la República Mexicana si no del continente.
Se cuenta en un recorrido por pocas salas y una mina misteriosa, que el español nacionalizado mexicano Andrés Manuel del Río en 1801 hizo el descubrimiento en Zimapán del nuevo elemento metálico con diversidad de colores por lo que lo llamó pancromio» (muchos colores, en griego), aunque se dice que fue “zimapanio”; y aunque se le dio el crédito de su hallazgo fue redescubierto en Suecia por Nils Gabriel Sefström, quien lo nombró vanadio, en honor de la diosa nórdica Vanadis.
Tiene varios usos, el primero se encontró en un chasis del Ford T (1908-1927) cuando se empleó a gran escala.
Mientras que los altos hornos de “La Encarnación” fundada en 1815 tuvo su apogeo en el porfiriato, llegando a exportar a Europa sus metales que llegaron a Paris para ser parte de la monumental e icónica Torre Eiffel.
Zimapán fue declarado en el 2018 Pueblo Mágico y esto es parte de una gran historia y legado para Hidalgo, toda vez que tiene un poblado que los pisos de sus calles están hechos con lujoso mármol ya que tienen su Parque Nacional de los Mármoles.
