
Por Catalina Martínez Duarte
A través de la reprogramación de la mente podrían solucionarse varios problemas existenciales y hasta trastornos, plantea el método The Access Bars o Barras de Acceso, una herramienta de tratamiento alternativo que poco se conoce, aunque esta activa en más de 170 países.
Fue creada por Gary Douglas y el doctor Dain Heen a principios de 1990, hoy se dice que son unos 10 mil facilitadores certificados los que la trabajan, una de ellas en Tulancingo es Ana María Ibarra Aguilar quien habla de que una prueba viviente de la efectividad de la aplicación de la técnica es que es indolora.
Tras una separación matrimonial que la dejó devastada emocionalmente y en su economía, situaciones que se agravaron con la pandemia, empezó una extensa investigación para proporcionarse bienestar y tras una plática con una prima conocedora del tema, se tropezó con las Barras de Access que van dirigido a los bloqueos mentales y físicos, que se han almacenado en el cuerpo.
Profesora de educación preescolar, retirada, ama de casa y comerciante, madre de cuatro hijos adultos y abuela de siete nietos, el encierro le hizo mella en su ánimo: “tenía que hacer algo para seguir con mi familia viviendo bien, empezaron a surgir mis heridas de infancia, las malas manifestaciones de mente y cuerpo ya estaban presentes, tenía siempre prisa estaba acelerada para hacer todo”, recuerda Anita con una sonrisa llena de paz.
Buscó quién le aplicara el método en Tulancingo, fue como una varita mágica, ya que de la sesión salió liberada y sin miedos, pudo emprender su camino sola en su vida cotidiana, entonces pensó en ayudar a más personas basada en tan buen resultado, porque incluso bajó 16 kilos y no tiene ninguna enfermedad crónica.
Empezar a estudiar no fue fácil, primero por el costo del curso, una inversión de varios miles de pesos dinero con el que no contaba, entonces su práctica fue hacer enunciados aclaradores, mantras, el recurso llegó dos días antes de iniciar las clases, gracias a sus padres quienes notaron su cambio: “el tipo de pensamiento que tenemos es clave, entre el aprendizaje y la aplicación de las barras mi vida dio un giro, se fue a lo positivo en todos los aspectos, hasta tener holgura económica”.
Explica que este método en el que se tocan 32 puntos en la cabeza suavemente sin ejercer presión, jalando energía de todo, te ayudan a cambiar pensamientos, sentimientos y emociones que a veces ni siquiera se perciben: “es como un CPU de la computadora que lo llevas a formatear le quitan todo lo malo, para que empiece a entrar todo lo bueno”.
Las sesiones se pueden dar sentados, acostados prácticamente sin importar el lugar, sólo sin aromas como el incienso o música relajante, dura unos 45 minutos, no se hacen preguntas por parte del facilitador, es el cuerpo de quien recibe el que reacciona por sí mismo.
Al reprogramar la mente, se encuentra claridad del pensamiento repercutiendo en la motivación, felicidad, diciéndole adiós a la ansiedad, depresión, insomnio, estrés, migraña, ataques de pánico, trastornos obsesivo-compulsivos y hasta control del peso, como una especie de autocuración.
“Es como cuando mueves el encendedor de luz, la ves no obstante no percibes como llegó al foco, es lo mismo con el cuerpo cuando se sana por sí mismo, por ello a veces tenemos resistencia a creerlo, aunque hay pruebas, varias entre la gente que se ha atendido, se mueven puntos de creatividad, dinero, control entre otros, que al liberarlos mejoran todos los aspectos”.
Ibarra Aguilar habla de que no hay charlatanería, quienes lo ejercer deben contar con un certificado internacional, lo cual en internet se puede consultar con la empresa donde tiene registrados los nombres.
Anita hace servicio a la comunidad, dando sesiones gratuitas a quien en verdad lo necesita, su persona irradia energía, de habla firme, la mujer comenta de lo necesario que es la renovación mental, amarse, valorarse, cuidarse, logrando una convivencia pacífica desde el seno familiar y con toda la sociedad.
