
Columna Balcón Político
Por Carlos Camacho
Desde el año 1900, la Ciudad de México decidió que, por el Gran Canal de Desagüe, el Túnel Emisor Central-Drenaje Profundo, que se echó a andar en 1975, y el Túnel Emisor Oriente, en el año 2019, las aguas residuales llegaran al Valle del Mezquital. El saldo de esas decisiones, ya se sabe, es una alarmante contaminación en la región de Tula que, por lo que se observa, no tiene visos de revertirse y si acaso contenerse un poco con las acciones de los tres niveles de gobierno.
El caso del río Tula, es un ejemplo expuesto por expertos investigadores, cuyo resumen es que la mitad de lagos, ríos y lagunas del país, están contaminados, lo cual deriva en la pérdida de fuentes de agua, incluso riesgos para la salud.
El informe de calidad del agua 2023, elaborado por la Comisión Nacional de Agua (CONAGUA) concluye que el 51 por ciento de los ríos, lagos y lagunas del país presentan severa polución por descargas industriales, domésticas y agrícolas.
El 32 por ciento de los acuíferos de México, sufren una afectación severa por contaminantes microbiológicos y fisicoquímicos.
La Conagua, analizó 450 cuerpos de agua superficiales y 606 subterráneos y en su dictamen conformó que metales pesados y coliformes fecales son las principales fuentes de contaminación, que representan un riesgo directo para la salud humana y los ecosistemas.
De los 653 acuíferos en México, 245 están secos por sobre explotación o con altos niveles de contaminación. Por ejemplo, el acuífero del Valle de México, que abastece a 22 millones de personas, encabeza la lista de los más degradados.
Otro severo problema es la acumulación de basura en lagos, ríos y costas lo que agrava el problema pues los residuos sólidos tapan cauces, reducen el oxígeno del agua y alterna los hábitats de flora y fauna endémica.
En zonas urbanas, los ríos contaminados se convierten en focos de infección y devaluación urbana, consideran los especialistas Gerardo Cebaloos González y Manuel Perló Cohén, del Instituto de Ecología y del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.
En la lista de los más contaminados, aparece el río Tula, junto con el Atoyac, Lerma-Santiago, _Coatzacoalcos, Pánica, Sonora y los cuerpos como el Lago de Chapala y la laguna de Cajitlán.
Otro severo problema es que, de las tres mil plantas de tratamiento de aguas residuales, con capacidad de 200 mil litros por segundo, es que parte de su capacidad instalada no funciona. Entre el 2019 y 2020 se redujo el tratamiento en plantas industriales de 89 mil q 71 mil litros.
Este es, hoy, el panorama de los ríos, lagos y lagunas, que sufren contaminación y de no frenarse, el deterioro continuará con el inminente efecto en la vida de todos los mexicanos.
