
Columna Balcón Político
Por Carlos Camacho
Tres sujetos armados, a bordo de una motocicleta, irrumpieron en un depósito de cerveza, en el municipio de Tula de Allende, y abrieron fuego contra tres personas, de las que dos quedaron heridas y otra murió por la agresión armada.
EN Tizayuca, las imágenes muestran a dos sujetos en el momento que rompen una vitrina para hurtar aparatos telefónicos de una tienda departamental y huyen del lugar con toda tranquilidad.
Este es el reporte más reciente de hechos de violencia que ocurren en el estado de Hidalgo y que provocan una percepción de inseguridad que ronda el 54.3 por ciento.
La inseguridad en Hidalgo, se concentra en el robo de combustibles (huachicol), narco menudeo y delitos patrimoniales, y los principales “focos rojos”, se ubican en Tula y Cuautepec.
La inseguridad sigue latente, impulsado por delitos del fuero común y hechos de violencia regional. Pachuca y la zona metropolitana registran el mayor volumen de carpetas de investigación y una percepción de inseguridad que ronda el 54.3 por ciento.
El reporte más reciente ofrecido por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, indica que 30 estados de la república presentan una disminución de homicidios dolosos cometidos entre enero y julio de este año.
Hidalgo registra un total de 137 casos en siete meses, lo que representa el 1.3 por ciento a nivel nacional. Aunque de los 137 homicidios dolosos en lo que va del 2026, 37 de ellos ocurrieron en julio pasado.
También en la entidad, durante este año se han desarticulado y desmantelado laboratorios clandestinos y áreas de concentración para la elaboración de metanfetaminas.
Con respecto al combate al robo de combustibles, las autoridades han detectado e intervenido no solo centros de almacenamiento y distribución de hidrocarburos robados de los ductos de Pemex, sino que recientemente se descubrió un “centro de procesamiento” en Tizayuca, que en palabras llanas es una refinería clandestina, como otros descubiertos en Morelos y dos en San Luis Potosí.
En este sentido se mantiene una lucha entre las autoridades y los grupos delictivos que no se amilanan con la acción de los cuerpos de seguridad, pues la destrucción de centros de acopio y distribución de gasolina robada, no viene acompañada con la detención de los malhechores, quienes no dejan de actuar, aun con el riesgo que ello conlleva.
