La derrota de Morena y el Triunfo del PRI en Coahuila

Columna Balcón Político

Por Carlos Camacho

El domingo 7 de junio, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), recibió un tanque de oxígeno que anímicamente le devolvió el optimismo de cara a las elecciones del próximo año, luego de ganar 16 de 16 diputaciones locales de mayoría en el estado de Coahuila, estado que gobierna el tricolor, pero que en los hechos dominan los hermanos Moreira.

En segundo lugar, quedó el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que como hacía en sus tiempos de partido opositor al otrora dominante PRI en el país, denunció compra de votos y una serie de irregularidades de las que se valió el tricolor para ganar la contienda electoral.

Para el PRI, este triunfo, que falta por confirmarse oficialmente, llegó en el mejor momento y le permitirá construir una narrativa triunfalista, como ya lo hace el dirigente nacional, quien en sus mensajes quiere convencer a la gente de que “sí se le puede ganar a Morena”.

Aquí en Hidalgo, indudablemente, las declaraciones del ahora ex dirigente del PRI en Hidalgo y actual diputado local, Marco Antonio Mendoza Bustamante, de que la gente quiere que su partido gane presidencias municipales el próximo año, o el vaticinio de que en el 2028 “el PRI volverá a gobernar el estado”, toman sentido retórico y animarán a la decadente militancia con la que cuenta el otrora imbatible partido de las mayorías.

Del lado de Morena, donde el abuso y la soberbia han sido la característica de varios de sus figuras preponderantes, la derrota en Coahuila deberá llamar a la reflexión y entender que, efectivamente, no son el partido imbatible y que, en cualquier momento, el descontento que hay puede convertirse en derrotas electorales en el corto plazo.

La lista de presidentes municipales, colaboradores de primer nivel en el poder ejecutivo estatal, es amplia y ellos son quienes generan el descontento y el enojo de la ciudadanía que en el 2022 y dos años más tarde, les refrendó su confianza, merced a la fe depositada en Andrés Manuel López Obrador y luego en Claudia Sheinbaum.

No todos los morenistas han honrado la tesis máxima de: no mentir, no robar y no traicionar, y eso la gente lo ve, lo percibe y lo siente de distintas formas, aunque en Morena no lo quieran ver.

En su pasada visita a Pachuca, el periodista Alvaro Delgado, que hace dupla en el programa “Los Periodistas” con Alejandro Páez Varela, dijo que, si los gobiernos de Morena dan resultados y cumplen las expectativas de la gente, la ciudadanía podrá mantener su confianza en ellos y lo demostrará en las urnas.

Su comentario vino a cuento, a pregunta de uno de los asistentes a la charla sostenida el sábado pasado en la Fundación Arturo Herrera Cabañas, que se quejaba de esos personajes que hoy son cuestionados y acusados por el gobierno de los Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico en México.

En efecto, esa mala percepción ciudadana hacia personajes sobresalientes de Morena, podría repetir resultados como el de Coahuila en los comicios del próximo año, cuando se renovarán 17 gubernaturas, 500 diputaciones federales, la mayoría de los congresos locales y más de mil presidencias municipales.

Por lo pronto, el PRI está que brinca de alegría, principalmente la ex primera dama de Coahuila, Alma Carolina Viggiano Austria y su esposo, el diputado federal y ex gobernador, Ruben Moreira Valdéz.

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