Golpe al Huachicol… pero sin Detenidos

Columna Balcón Político

Por Carlos Camacho

Como parte de la Estrategia Nacional Contra el Robo de Hidrocarburos, el gobierno mexicano dio un severo golpe a la “industria” del huachicol, en los estados de San Luis Potosí, Morelos e Hidalgo, con el desmantelamiento de refinerías ilegales y el decomiso de más de un millón de litros de hidrocarburos, infraestructura y vehículos, pero en los cuatro decomisos no hubo un solo detenido.

Dejémoslo a la imaginación: a la hora de los operativos, los señores huachicoleros, salieron a comer, fueron a dormir, andaban de paseo, acudieron a hacer un entrego de combustible o se enteraron con anticipación de que les caería la ley y simplemente ese día no fueron a sus labores cotidianas.

Este patrón se repite con frecuencia, a la hora de actuar de los cuerpos de seguridad, que luego de una profunda labor de investigación, para dar con los sitios de almacenamiento y distribución del combustible que se obtiene de manera ilegal con el piquete de los ductos de Pemex.

Aunque ahora, nos enteramos, la “industria” ha crecido y los huachicoleros ya cuentan con la infraestructura necesaria para operar sus propias refinerías, como la descubierta en Tizayuca, donde, como parte del operativo nacional, se hizo la mayor incautación, al asegurarse 456 mil 300 litros de hidrocarburos, tanques industriales, líneas de producción e infraestructura utilizada para estas actividades.

Los otros tres importantes decomisos se hicieron En San Luis Potosí (dos) y Morelos. En los cuatro casos no fue detenida ninguna persona, como tampoco hubo detenidos en el operativo realizado por los cuerpos de Seguridad en Tula, donde fueron aseguradas 12 camionetas y combustible, producto de la acción de los huachicoleros.

Es, sin duda, plausible la acción de las autoridades para detectar y destruir los almacenes y ahora refinerías clandestinas, como parte de la estrategia para acabar con el huachicol, pero también es notorio que, en la mayoría de los casos, no hay detenidos.

También es evidente, que la acción de la justicia no atemoriza a los ladrones de gasolinas que luego venden a menor precio que en los expendios autorizados, para convertir a esta en una de las actividades ilegales más productivas, que sangran la economía de Petróleos Mexicanos (Pemex) y consecuentemente la del país.

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