
Columna Balcón Político
Por Carlos Camacho
Para dar muestra de autoridad (autoritarismo) el dirigente del magisterio sindicalizado en Hidalgo, Said Vargas Sáenz, ordenó a jefes de sector, supervisores y directores de escuelas de educación básica, abstenerse de aceptar que sus adversarios políticos sean invitados como padrinos de graduación en las escuelas públicas, particularmente a los dos diputados locales del Panalh y la diputada federal de Morena.
Pero, una de las afectadas, la diputada local Mónica Leanett Reyes, pidió el apoyo del presidente de la junta de gobierno del Poder Legislativo, el diputado de Morena Andrés Velázquez Vázquez, quien, a su vez, sugirió al secretario de Educación Pública (SEP), Natividad Castrejón Valdéz, atender el asunto.
Castrejón Valdéz, se comunicó vía telefónica con el director de Educación Básica, Leobardo Cano Albarrán, para explicarle el efecto negativo que tendría negarle a la legisladora el acceso a la escuela y ser madrina de graduación de los alumnos que concluyen su instrucción primaria.
“Opéralo, para no lastimar, aunque queramos”, dijo el funcionario a su subalterno para frenar el abuso contra la diputada, que al mismo tiempo forma parte del magisterio sindicalizado, aunque se le identifica con los adversarios que el mismo Said Vargas se construyó en su trayecto como secretario general de la sección 15 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Esta muestra de autoritarismo de Vargas Sáenz, particularmente contra quienes en un principio fueron sus aliados y luego los fue desplazando hasta convertirlos en sus enemigos políticos, ha arreciado en los últimos meses y ha enfocado sus baterías particularmente contra dos de los cuatro diputados locales del Panalh, Mónica Leanett Reyes Martínez y Yarabí González Martínez, quienes se sumaron a Morena y no obedecen a los intereses políticos del dirigente sindical.
Y, de manera muy especial, lo hace contra la diputada federal, Mirna Rubio, quien en declaraciones periodísticas se ha deslinado de toda relación gremial y profesional con el secretario general del SNTE, Said Vargas Sáenz y del que aún consideran como el líder moral del magisterio en Hidalgo, el alcalde de Zempoala, Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo.
De acuerdo con el calendario electoral del SNTE, Said Vargas debería concluir su gestión el 22 de julio de este año, pero su relevo depende de que la dirigencia nacional emita la convocatoria para iniciar el proceso, lo cual parece que no ocurrirá este año, bajo el argumento de que entramos a un proceso de elecciones y no es prudente generar un posible conflicto con la lucha por la dirigencia sindical.
Said Vargas controla al 90 por ciento del comité seccional, la mayoría de espacios en Educación Básica de la SEP, pero parte de la base magisterial ha mostrado ya descontento con el modo de actuar de su dirigente, que pregona públicamente unidad magisterial, pero al interior arremete contra todos aquellos que considera sus enemigos políticos y no se subordinan a sus decisiones.
Y el rechazo a la dirigencia va en aumento, aunque Vargas Sáenz diga lo contrario.
