Oposición en Tlaxcoapan, Como la hubo en Zimapán

Columna Balcón Político

Por Carlos Camacho

EL 11 de septiembre del 2004, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), autorizó a la empresa Sistemas de Desarrollo Sustentable, subsidiaria de Befesa, la construcción de un confinamiento de residuos industriales peligrosos, que fue rechazada por la población, por considerar que era un peligroso foco de contaminación.

La historia podría repetirse con el caso del proyecto de Economía Circular, que impulsa el gobierno federal en la zona de Tula y que desde ahora es rechazado tanto por vecinos de ese municipio, como de Tlaxcoapan, donde se asentaría un depósito de residuos sólidos provenientes de siete entidades federativas del país, incluida la Ciudad de México (CDMX) y el Estado de México.

En ambos casos, el rechazo ciudadano se debe al temor de que, en lugar de traer beneficios, convierta a la región de Tula en el basurero más grande del país, sin beneficio alguno para sus pobladores, que de por sí han pasado años en el foco de contaminación más grande del mundo.

Al Balcón Político de ayer, hubo reacciones varias, la mayoría de rechazo, no sólo por considerar el peligro que representa para la salud de los habitantes de la región de Tula, sino por la actitud soberbia de las autoridades que buscan convencer a los lugareños de las bondades de uno de los cien proyectos que impulsa el gobierno de Claudia Sheinbaum.

Un empresario hidalguense, conocedor de estos temas, que pidió no publicar su nombre, explicó que en realidad el gobierno sí pretende instalar un basurero interestatal, en el terreno que cedió el gobierno del estado para la fallida refinería que anunció el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.

Para él, lo correcto sería regresar al estado el predio, pues el uso era para su donación (construir una refinería) no se cumplió. Luego, construir en estos terrenos, un bosque como una acción justa, por tanto, daño ecológico que se causa a la región, por la presencia de seis cementeras a las que se les permite quemar llantas y basura, además de que a la zona llegan las aguas residuales contaminadas del Valle de México… y ahora la basura.

DE otro modo a Hidalgo llegará la basura de todos los estados, con el argumento de que será una gran planta que va a valorizar los desechos sólidos urbanos de la región centro del país.

“Nos quieren enjaretar la basura del centro del país, con un nombre rimbombante: Parque Ecológico y de Economía Circular”.

En aquella época, como dijo el ex gobernador Jesús Murillo (respecto al vertedero en Zimapán), si es buena inversión que va a generar riqueza, por qué los demás estados no lo están peleando.

Visto así, parece que este proyecto tendrá la misma suerte del confinamiento en Zimapán, que, tras años de lucha ciudadana, se evitó su operación y en el gobierno del panista Erik Marte, se anunció el retiro de tres mil toneladas de residuos tóxicos peligrosos, para no dañar la zona. Además de que sepultaría definitivamente el vertedero.

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