
Columna Balcón Político
Por Carlos Camacho
La ejecución del presidente municipal de Pisaflores, Miguel Bahena Solórzano, colocó de nuevo en el imaginario colectivo la sensación de inseguridad que priva en distintos puntos de la entidad, mientras las autoridades encargadas de brindar seguridad a los hidalguenses, afirman que los índices de delitos de alto impacto van a la baja.
La noche del lunes, afuera de su domicilio, el munícipe, postulado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), fue atacado por dos sujetos que viajaban a bordo de una motocicleta. El presidente municipal, recibió cinco impactos de bala y los agresores alcanzaron a huir, sin que hasta el momento se sepa sobre su paradero.
Al respecto, el gobernador Julio Menchaca Salazar, que se ha dedicado los últimos días a atender a las familias afectadas por los efectos del huracán Priscila, lamentó el hecho y agregó que hay diversas líneas e investigación y aseguró que no habrá impunidad. “Nuestra obligación es investigar y sancionar”.
Como Bahena Solórzano, otros dos funcionarios también sufrieron ataques armados, que hasta ahora siguen en investigación y no se ha dado con los responsables. Uno ellos ocurrió el 3 de septiembre en la colonia Iturbe, del municipio de Tula de Allende, donde sujetos armados a bordo de una motocicleta, balearon a Víctor Hugo Matadamas Barranco, juez del Juzgado Penal Acusatorio y Oral. Sus agresores le dispararon en tres ocasiones, mientras conducía su auto.
Otro más, ocurrió el 23 de septiembre en la colonia Rinconadas de la Hacienda, cuando sujetos, también a bordo de una motocicleta le dispararon dos veces a Derek Olvera Juárez, director de Prevención del Delito.
Y apenas el pasado 17 de octubre, en el bulevar Ramón G. Bonfil, un joven que había estacionado su camioneta en la calle lateral del bulevar, fue atacado a balazos por dos sujetos que, para variar, viajaban a bordo de una motocicleta.
En todos los casos, no hay responsables detenidos, lo que ha acentuado la sensación de inseguridad que se vive en gran parte del territorio hidalguense, aunque las autoridades han presumido estadísticas que colocan a Hidalgo entre los estados con menores niveles de violencia y de homicidios de alto impacto.
