
Columna / Balcón Político
Por Carlos Camacho
El accidente tuvo un efecto mediático de impacto nacional, que los responsables de evitarlo intentaron de diversas formas minimizarlo y pretender convertir a los medios informativos en sus cómplices, para que la “nota” ni trascendiera.
Se trata de las lesiones sufridas por 11 personas, tres de ellas tuvieron que ser intervenidas quirúrgicamente, cuando se divertían en los juegos mecánicos de la Feria Pachuca San Francisco 2024.
No ha sido la primera vez que ocurre un accidente de este tipo y de que no se revisen antes de ponerse en funcionamiento los aparatos, pero el ocurrido el lunes pasado tuvo un impacto mayor, no sólo por el número de personas afectadas, sino por el pretendido silencio que intentaron imponer los responsables de uno de los eventos más importantes del estado y su capital, por el número de visitantes que acuden.
Las “benditas redes”, esas que de uno u otro modo las autoridades quieren controlar, fueron las encargadas de difundir casi de inmediato el accidente, que alcanzó espacios en noticieros televisivos de cobertura nacional.
Pero, también fueron exhibidos funcionarios que en teoría deberían estar atentos a sus labores para garantizar la seguridad de los visitantes. En este caso, el titular de la Operadora de Eventos que depende del gobierno estatal, Marco Antonio Aranzábal Juárez.
En esta trama se responsabilizó, erróneamente, al área de Protección Civil, que si bien es la encargada de realizar tareas inherentes a espacios que por su actividad pudieran representar un riesgo para los visitantes.
Se criticó, entonces al subsecretario de PC, Francisco Quijas Cruz, de esta el primero de octubre lanzando vítores a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en lugar de estar atento a que todo marchara bien en la feria.
Incluso, esta madrugada se anuncio su destitución, pero horas más tarde quien tomó la decisión reculó, porque la salida de Quijas era aceptar implícitamente que el gobierno era responsable del accidente, cuando la responsable es en principio la empresa que trajo los juegos mecánicos.
A ese desatino en el manejo de una situación crítica, habría que agregar la actitud soberbia y de autosuficiencia que se asume con los reporteros encargados de cubrir las actividades de la feria, a quienes se les envió previamente un decálogo de buen comportamiento, tratando a los periodistas como si fueran sus lacayos.
Ahí está el resultado de sus malas y soberbias decisiones.
