
Por: Miriam Camacho
El día de ayer mediante canales digitales se dio a conocer una de las amenazas con las que viven diariamente transportistas del único municipio perteneciente a la zona metropolitana de Pachuca (Tizayuca), donde supuestos miembros de una banda delincuencial piden que los dirigentes de sus rutas hablen con ellos para acordar supuestos pagos por derecho de piso y seguridad.
El mensaje dice textual, “o de lo contrario se les mandaran más recados en forma violenta por otro lado keremos aclarar q si dan parte a las autoridades están es su derecho, pero ellos no los van a cuidar a cada uno de ustedes 24/7 y si se les ocurre cerrar carreteras consideren varios empleados muertos”.
Ante estos hechos choferes y concesionarios hicieron paro laboral con el que dejaron sin servicio alrededor de 20 mil usuarios por aproximadamente 72 horas en tanto recibían respaldo de las autoridades, por su parte, la Secretaria de Movilidad y Transporte, Lyzbeth Robles Gutiérrez refrendó su apoyo con el gremio y canalizó la situación con el Encargado del Despacho de la Procuraduría General de Justicia del estado de Hidalgo, Santiago Nieto Castillo quien ya inició las carpetas correspondientes.
De igual manera, la presidenta del ayuntamiento Susana Ángeles Quezada busco a los integrantes del Gabinete de Seguridad con quienes acordó apoyo interinstitucional con SEDENA, Guardia Nacional, policía estatal y municipal para: Atención e intervención en incidencia delictiva, atención a reportes mediante el Centro de Control y Comando C2 así como mayor refuerzo de seguridad en las zonas colindantes con el estado de México que es donde la situación es más crítica.
Pese a estos acuerdos, cientos de transportistas no retomaron sus actividades por temor a que las amenazas se vuelvan reales y porque consideran que no hay medidas de seguridad necesarias, pues ya existen diversos antecedentes de atentados y represalias en la zona, como la de hace unos días donde un transportista fue agredido con arma de fuego por negarse a pagar el derecho de piso y muchos otros actos en el pasado que vulneran su seguridad.
