
Por Catalina Martínez Duarte
Es muy temprano, los rayos del sol empiezan a calentar, de las piscinas se deja ver un vapor que sube, es la hora de entrar al agua para iniciar una sesión más de ejercicios, con los que se busca recuperar elasticidad, equilibrio e independencia, entre otros muchos más beneficios para la salud.
Se trata de las clases gratuitas que iniciaron hace tres meses en el balneario de Santa Ana Hueytlalpan, municipio de Tulancingo, dirigidas a adultos mayores de 50 años.
Es una contribución a la comunidad por parte del entrenador y experto en natación en diferentes modalidades Félix Barbarán Salazar, quien al ver la necesidad de los adultos por tener una movilidad ágil o superar problemas médicos como ciática, molestias musculares, lumbares, recuperación de fracturas o esguinces, puso manos a la obra.
Los ejercicios acuáticos son de rehabilitación física: “también se trata de recuperar la postura, coordinación, agilidad, elasticidad que se van perdiendo después de los 50 o 55 años; se trata de recuperar esas cualidades”.
El objetivo es volverse autónomo, así es como se regalan las sesiones y sólo deben de pagar su entrada al balneario.
El estiramiento en el agua más la presión que regala el agua facilita la rehabilitación, por lo que es altamente recomendable, refiere el experto.
Es una terapia pura, dado que las aguas termales de hasta 38 grados centígrados cumplen una función especial por sus propiedades.
Son hasta una hora de sesión en la que participan personas de más de 80 años, que deben de ejecutar entre 16 y 18 ejercicios, en repeticiones en cuentas de 16 cada uno.
Salir de casa y dedicarse a la actividad física, si es en el agua es mejor dado que sobre piso son de alto impacto y suelen causar a cierta edad algunas complicaciones, en cambio los acuáticos tienen muchos beneficios directos.
La sensación es agradable desde el momento que en la piel el agua caliente se siente, entre bromas y risas se da paso a los estiramientos para calentar músculos, posteriormente se va avanzando, caminando de puntas, otras veces corriendo, moviendo los brazos y manos, el torso, entre otros ejercicios, se hacen inmersiones con la cabeza soltando el aire bajo el agua, a fin de recuperar el aliento.
No hay quien se queje, al contrario, piden hacer más movimientos, hay momentos en que se integran niños y jóvenes que son atraídos por el buen ambiente que se vive en las sesiones.
Barbarán Salazar ésta en la búsqueda de patrocinadores que apoyen a personas que no tengan para pagar la entrada al acuático y así puedan recibir el beneficio, también está invitando a que todos los adultos que se quieran integrar acudan los martes y jueves a partir de las siete de la mañana.
